Arte bizantino

El arte bizantino floreció desde aproximadamente el año 300 d. C. hasta la década de 1400 y surgió del mundo cristiano primitivo. Este movimiento tomó su nombre de la ciudad capital del Imperio Romano: Bizancio (más tarde renombrada como Constantinopla y después Estambul, cuando los otomanos capturaron la ciudad en 1453).

Arte bizantino es el término comúnmente utilizado para describir los elementos artísticos del Imperio Romano del Este (oriental), desde aproximadamente el siglo V hasta la caída de Constantinopla en 1453, como veíamos. Pero el término también se puede usar para el arte de estados que eran contemporáneos con el Imperio Bizantino y que compartían una cultura común con él sin ser parte del mismo, como Bulgaria, Serbia o Rusia y también Venecia, que tenía estrechos vínculos con el Imperio Bizantino a pesar de ser en otros aspectos parte de la cultura de Europa occidental. También se puede utilizar el término para el arte de los pueblos del antiguo Imperio Bizantino bajo el dominio del Imperio Otomano después de 1453. De hecho, en algunos aspectos la tradición artística bizantina ha continuado (como en Grecia, Rusia y otros países ortodoxos orientales) hasta nuestros días.

CARACTERÍSTICAS DEL ARTE BIZANTINO

El arte bizantino surgió del arte de la antigua Grecia, y al menos hasta 1453 nunca perdió de vista su herencia clásica, aunque sí hubo cambios importantes, el principal el hecho de que la ética humanista del arte griego antiguo fuese reemplazada por una ética cristiana. Si el propósito del arte clásico era la glorificación del hombre, el propósito del arte bizantino pasó a ser la glorificación de Dios, y particularmente de su hijo, Jesús.

Esto tuvo una serie de consecuencias en el arte. La representación del desnudo masculino había estado en el centro de la tradición artística clásica desde sus inicios, siendo el desnudo femenino también un elemento bastante importante. Sin embargo, el triunfo del cristianismo trajo consigo un conservadurismo sexual derivado de sus raíces del judaísmo, lo que hizo que el desnudo fuese desterrado de su posición dominante en el arte.

En lugar del desnudo, las figuras de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de los santos y mártires se elevaron y se convirtieron en el enfoque dominante, o casi exclusivo, del arte bizantino. En este sentido, una de las formas más importantes del arte bizantino es el ícono: una imagen de Cristo, la Virgen (particularmente la Virgen y el Niño), o un santo, utilizada como objeto de veneración en las iglesias ortodoxas y en las casas particulares. Como curiosidad, señalar también que gran parte del arte bizantino fue realizado por sirvientes de los tribunales o miembros de órdenes religiosas, por lo que la mayoría de ellos permanecieron anónimos.

ESCULTURA, ARQUITECTURA Y PINTURA

Como veíamos, mientras el artista clásico se esforzó por representar la perfección física en la forma humana, el artista bizantino buscó representar la naturaleza interna o espiritual. Pero los bizantinos no vieron esos cambios como un empobrecimiento del arte clásico griego,  sino como el aprovechamiento de su habilidad artística para la religión verdadera, en lugar de para la producción de ídolos paganos o la satisfacción de la vanidad personal y el placer sensual, como consideraban que habían hecho los antiguos. El artista bizantino también buscaba la simplificación y la estilización, siendo métodos totalmente aceptables.

En cualquier caso fue solo en algunas áreas, principalmente en escultura, donde los bizantinos perdieron los logros técnicos de los antiguos. En otras áreas desarrollaron nuevas técnicas y alcanzaron incluso nuevas alturas. Por ejemplo, el oro bizantino y la orfebrería, el trabajo del esmalte, las joyas y los textiles eran iguales a todo lo que se hacía en la antigüedad, pero en mosaicos y pintura de iconos desarrollaron sus propias formas de arte originales. En arquitectura, por su parte, lograron obras maestras tan destacadas como la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla (Estambul), donde destaca uno de los mosaicos bizantinos más famosos: la imagen de Cristo Pantocrátor en las paredes de la galería superior, con Cristo flanqueado por la Virgen María y San Juan Bautista realizados en el siglo XII.

Los mosaicos y las pinturas de este tipo cubrían las cúpulas de muchas iglesias, no solo de las más importantes, y a menudo estaban hechos de materiales preciosos como lapislázuli, oro y plata.

La era bizantina como tal llegaría a su fin con la caída de Constantinopla ante los turcos otomanos en el año 1453, pero para entonces el patrimonio cultural bizantino ya se había difundido ampliamente por otras partes del mundo gracias a la expansión del cristianismo ortodoxo, como ocurrió en Bulgaria, Serbia, Rumania o Rusia, donde el estilo sobrevivió ampliamente.

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