Arte románico

ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS

El arte románico en Europa occidental fue popular desde aproximadamente el año 800 d. C. hasta la década de 1100. El nombre románico indica un estilo como el de los antiguos romanos. Sin embargo, esa descripción no es del todo precisa, ya que el arte romano fue solo una de las muchas fuentes que inspiraron este período. ¡Tenlo en cuenta!

El arte románico es un ejemplo de un pueblo que se permite venerar lo fantástico y representar lo sagrado. Los artistas que trabajan en este período de tiempo fueron influenciados por la iconografía bizantina y el énfasis general en el monasterio y la forma de vida monástica. De hecho, esta era artística estuvo tan dedicada a la búsqueda de una forma de arte espiritual que pronto se convirtió en el primer estilo artístico en abarcar toda la Europa católica.

El arte románico refleja el clima político y religioso de la época. Europa estaba agitada, tanto por las tribus invasoras como por las religiones de la época: el catolicismo, la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Islam. De este modo, los edificios románicos tuvieron que ser diseñados para la defensa, por lo que las catedrales eran de gran tamaño y construidas en forma de cruz latina. Sus edificios estaban también decorados con esculturas de piedra que representaban escenas bíblicas y las paredes retrataban temas religiosos y estaban pintadas al fresco, un estilo muy duradero de pintura. La mayoría de las pinturas románicas tomaron la forma de murales de iglesias y manuscritos o libros iluminados, pero lo cierto es que quedan pocos murales románicos, lamentablemente, ya que sufrieron muchas inclemencias como el aire húmedo, la suciedad o las malas restauraciones (por eso la mayoría de los murales que han sobrevivido a lo largo de los siglos son solo fragmentos).

Pero veamos todo esto con algo más de detenimiento a continuación.

EL ARTE ROMÁNICO Y SUS FORMAS

El período románico tuvo múltiples formas de arte diferentes: la arquitectura, la escultura y las iluminaciones bíblicas fueron las más destacadas. La creación artística se convirtió en algo así como un ciclo: se crearon iluminaciones bíblicas que representan las interpretaciones católicas romanas de las “Sagradas escrituras”. La gente acudía a edificios sagrados para ver y escuchar aquellas lecturas, y comenzaban a valorarse y a apreciarse mucho las llamadas “reliquias” (a medida que aumentaban los edificios sagrados, también aumentaba la demanda de reliquias). La gente comenzó a ver estos objetos como mágicos y llenos de poderes curativos, y a menudo se centraban en la muerte.

La estética del arte románico permitió que la obra comunicara mensajes complejos en términos simples. Las pinturas utilizan principalmente colores primarios y brillantes, las Biblias se hacían muy iluminadas y muy decoradas, y los frescos cada vez tenían formas  más simples y con menos profundidad. Las figuras hechas con pintura al fresco generalmente estaban contorsionadas para adaptarse a los espacios utilizados y a las composiciones (es decir, puertas, columnas y otras características arquitectónicas, y por eso pueden verse algo “amorfas”), mientras que las vidrieras, por el contrario, permitían a los artistas aprovechar realmente un espacio y crear algo monumental sin tener que reducir las dimensiones.

Muchas obras escultóricas románicas, como el Relicario de los Tres Reyes Magos en la Catedral de Colonia, de Nicolás de Verdún, a menudo fueron grabadas en relieve y representaban historias bíblicas simples como la Natividad o la Creación.

Por su parte, la arquitectura románica (que luego se transformaría en arquitectura gótica) se caracterizó por gruesos muros de piedra, torres, arcos redondeados y un diseño simplista. Si bien las estructuras en este estilo estaban compuestas principalmente por iglesias y monasterios, la influencia estética se extendió a casas, salas cívicas, castillos y más. El objetivo de todas estas preferencias estéticas, desde las pinturas hasta la arquitectura, era comunicar la retórica católica de la época.

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