Cuando hablamos de motricidad gruesa, nos referimos a todo el conjunto de actividades que pueden llevarse a cabo para trabajar con las partes más grandes o “gruesas del mismo”, es decir, aquellas actividades destinadas a ejercitar nuestro cuerpo, nuestros movimientos y la coordinación y el equilibrio de los mismos.

Y es que para un correcto desarrollo en la infancia debemos trabajar cuerpo y mente, y por ello la ejercitación de la motricidad gruesa es tan necesaria como la de la motricidad fina.
Los juegos tradicionales son un método infalible para que los niños puedan desarrollar su cuerpo y sus movimientos a la vez que se divierten jugando y riendo entre ellos. Juegos como la rayuela, el hula hoop, cuerda, combas…
No te pierdas la galería de propuestas que te proponemos para llevar a cabo el desarrollo de la motricidad gruesa.

Jugar a la rayuela

Carreras de obstáculos

Caminar agarrando un balón con las piernas

Golpear globos con corchos

Jugar al Twister (juego de suelo)

Encestar pelotas de goma o globos de arroz en huecos



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Pasar por debajo de puentes

Pasarse el balón con las manos

Hacer un circuito saltando entre círculos del suelo

Seguir líneas de suelo con diferentes recorridos

Sortear bandas elásticas entre dos paredes

Bailar con el Hula Hoop

Saltar a la comba

Pasarse objetos como una pelota o un peluche lanzándolo con tapas de cartón

Jugar a tirar de la cuerda entre dos equipos