El sentido del olfato

Los sentidos del cuerpo: el olfato

Los sentidos del cuerpo nos ayudan a entender e identificar las cosas a nuestro alrededor, y justo la vista y el oído, el olfato es el sentido con el mayor alcance, pudiendo oler cosas a varios metros de distancia. Claro que esto depende de qué tan intenso sea el olor, pero no por eso se le ha de quitar prestigio a nuestra siempre confiable nariz.

El olfato es un buen sistema de defensa para decirnos cómo está nuestro entorno: si está limpio, sucio, si hay alguna amenaza o si es seguro permanecer allí. Nuestro gusto también está ligado al olfato, pues es gracias a ambos que tenemos comidas hoy tan deliciosas, porque nadie comería algo que oliera mal. Claro, con algunas excepciones, como la del durian o durio, una fruta típica de Asia muy popular por su intenso olor a queso podrido.

Sin embargo, hay quienes ven al durian como un manjar, igual que ocurre con muchos quesos, que algunos pueden oler realmente horrible pero su sabor no es solo agradable, sino exquisito. Existe también algo llamado ‘fatiga olfativa’, que consiste en acostumbrarse a un olor particular tras estar expuesto al mismo durante mucho tiempo. Por ejemplo, si estás en medio de un campo de rosas te parecerá que huelen muy bien, pero al cabo de un buen rato podrías pensar que el olor es más normal y que ya no huele tanto, y eso es porque ya te acostumbraste a él.

Los perros son animales que se dejan guiar bastante por los olores. Es más, ¿recuerdas haber visto a un perro oliendo a otro por detrás? Eso es porque para ellos esa es una muestra de saludo, de identificación y útil para saber de dónde viene el otro. ¡Eso es hablar con narices!

Las narices salvajes

Las narices nos ayudan a tomar una gran decisión en un campo que no creíamos posible: el amor. Las personas desprenden olores corporales que a veces no tienen distinción alguna, que son las llamadas feromonas y que se usan para poder llegar a otras personas ‘enamorándolas’, es por eso que se inventaron las colonias y perfumes, para llegar de manera más sencilla al campo oloroso-amoroso de los demás. Los animales son exactamente iguales, solo que algunos pueden generar olores a voluntad que les ayudan a atraer a sus parejas.

De la misma manera, el olfato y la vista juegan un papel fundamental en la supervivencia, porque algunos animales tienen como sistema de defensa el desprender hedores desagradables hacia sus atacantes, y de esta manera se pueden salvar de ser devorados. ¿Te acuerdas de algún animal que haga esto? Si pensaste en el zorro ya tienes un punto extra.

Las flores también hacen esta técnica al desprender un olor desagradable y así decirles a los demás que son peligrosas, tóxicas, venenosas o que simplemente no quieren ser molestadas, por eso es muy importante siempre saber a qué acercarse.

Enfermedades o diferencias genéticas

Hay ciertas condiciones con respecto al olfato que algunas personas poseen, ya sea que la adquirieron tras algún accidente o de forma genética (es decir, que nacieron con ello). Algunas de estas “enfermedades” son:

  • Anosmia: es cuando la persona pierde el sentido del olfato y no puede distinguir ningún olor.
  • Hiposmia: esto lo padecen muchas personas mayores, que es perder poco a poco la capacidad de distinguir los olores. No se pierde del todo, pero sí es más difícil el lograr detectar las cosas.
  • Hiperosmia: es todo lo contrario a las anteriores, y es cuando una persona percibe de más los olores a su alrededor. Es como si el oler una flor fuese como oler cien de ellas de una sola vez.
  • Parosmia: es cuando no se sabe distinguir los olores alrededor. Como si un olor llegara desde la izquierda, pero se piensa que es desde la derecha.