A los niños les encanta moverse, y no solo es algo que les guste mucho hacer, sino que es absolutamente necesario para su correcto desarrollo y crecimiento. Por eso, en este juego de matemáticas hemos involucrado tanto el aprendizaje y el repaso de las mates, como el movimiento y el trabajo motriz grueso, haciendo un tándem genial.

Este juego nos permitirá hacer que los niños practiquen diferentes operaciones matemáticas, al tiempo que ejercitan su cuerpo y pasan un buen rato haciendo gimnasia, por lo que puede ser muy recomendable jugar a nuestro juego de ¡Qué mareo, Timoteo! al aire libre, aunque podemos hacerlo en realidad en cualquier otro lugar.

 

Cómo jugar a ¡Qué mareo, Timoteo!

Para poder jugar a nuestro juego matemático de ¡Qué mareo, Timoteo! necesitaremos una alfombra o papel grande en el que representemos círculos de colores (para lo cual podremos inspirarnos en el tradicional juego del Twister) usando el verde, el rojo, el amarillo y el azul en bloques de 6×4, aunque podremos variar los colores también o hacer filas más grandes, ya que esto no repercutirá en la dinámica del juego.

Este juego deberá realizarse preferiblemente de manera individual (aunque también podría ser por equipos si son muchos niños y buscamos mayor rapidez), aunque en cualquier caso lo más recomendable es que cada vez juegue un niño solo en lugar de varios al mismo tiempo, y en caso de jugar en equipo que sea para poner en común las operaciones que salgan. Con ¡Qué mareo, Timoteo! buscaremos practicar sumas básicas, restas o multiplicaciones y divisiones sencillas, aunque también podremos ir subiendo el nivel e ir complicando la dinámica, como veremos a continuación.

En cualquier caso, se trata de que cada niño, por turnos (el que esté sobre el panel de juego siempre será Timoteo) vaya moviéndose por los colores según vayan ordenando, uno a uno, el resto de compañeros. Este juego matemático nos servirá para trabajar el cálculo mental (Timoteo no podrá usar lápiz ni papel ni consultar nada), y la habilidad de trabajo de motricidad gruesa. Cuanto más rápido se resuelvan las operaciones, más se moverá Timoteo por el suelo y mayor diversión habrá.

 

Instrucciones para este juego matemático:

  • En primer lugar, y antes de comenzar el juego, el profesor deberá establecer un valor para cada color y la operación matemática a realizar en ese momento. Por ejemplo, si queremos trabajar solo con sumas podremos poner los colores fríos (verde y azul) para los números impares, y los colores calientes (rojo y amarillo) para los pares con los que vayamos a trabajar. Si un niño cae en el rojo y es un 2 y después con la otra mano o con el pie (según la orden) cae en el verde y es un 9, deberá sumar ambas cifras para terminar con éxito su turno. Si el niño que juega cada vez (que será Timoteo) no acierta, deberá seguir jugando y moviéndose como corresponda, según la orden que se le dé.
  • Las órdenes podrán ser dar a colores diferentes con los pies, con las manos, con la pata coja y una mano, sin mirar, mano derecha al amarillo y pie al azul…o como se nos ocurra.
  • El resto de compañeros, además de dar la orden por turnos a “Timoteo”, deberán también resolver en un papel la operación que salga en cada turno bajo la supervisión del profesor.
  • Otra forma de jugar (sobre todo si queremos trabajar con operaciones menos sencillas) es asociar cada círculo a un número, y que ese número corresponda a una tarjeta determinada con una operación concreta (dichas tarjetas habrá que elaborarlas previamente).
  • La idea es que el juego dure hasta que todos los niños sean Timoteo al menos una vez, es decir, que todos vayan circulando y haciendo sus ejercicios matemáticos y de motricidad sobre el tapete.
  • El profesor deberá ir anotando los aciertos de cada uno, y el niño o niña que más aciertos tenga al término de la partida, será el ganador.

 

Posibles variaciones o ideas a añadir a nuestro juego

Aunque para niños pequeñitos la mejor manera de trabajar será con sumas sencillas, como hemos reseñado, podremos jugar a este juego con cualquier tipo de operaciones matemáticas, incluidas la resta, la multiplicación, la división o las operaciones con números enteros. Lo importante es que sirva para practicar el cálculo mental y para activarnos y dejar el sedentarismo por un rato.

Podemos añadir música, tipo limbo o estilo jungla, para que los niños se diviertan más a la hora de realizar los movimientos por el tapete. Y si queremos añadir un plus…, ¡siempre podremos disfrazarnos o vendar los ojos a Timoteo!





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