En este juego, al que hemos decidido llamar “El cofre del tesoro”, los niños trabajarán con la resta a través de una especie de carrera de pistas. Para que el juego sea más interesante para los peques, podemos (además de decorar el aula o el gimnasio con elementos relacionados con una isla pirata) hacer que los niños se disfracen, para lo cual la mitad de la clase deberá disfrazarse de pirata bueno y la otra mitad de pirata malo.

 

Cómo jugar a “El cofre del tesoro”

Antes de comenzar a jugar al cofre del tesoro, deberemos preparar unas cajas de madera tipo baúl (si no podemos conseguir fácilmente este tipo de cajas, podremos usar cajas de cartón con tapa normales o cajas de zapatos). También deberemos tener monedas de oro. Existen hoy en día muchos sets de juguete con monedas de plástico que podrían ser muy útiles, aunque siempre podremos hacerlas con goma eva (preferiblemente con glitter en tonos dorados). También podremos elaborar otro tipo de tesoros o usar serpentinas para las cajas, ya que esta parte simplemente servirá para rellenar las cajas y que sea más difícil encontrar el “tesoro”.

Necesitaremos también una serie de tarjetas de dos tipos: unas tarjetas con operaciones de restas diferentes y otro bloque de tarjetas con sus correspondientes respuestas (deberán tener un tamaño pequeño, para que puedan ser escondidas en las cajas). Como decíamos, la clase deberá ser dividida en piratas buenos y piratas malos, y comenzarán a jugar los piratas malos, que tendrán que colocar las respuestas a las operaciones en los cofres del tesoro de manera aleatoria, sumergidas entre las monedas o lo que hayamos elegido como atrezo del tesoro.

Para añadir al juego más complejidad, también podremos hacer un circuito que conduzca hasta los cofres, y pequeñas pistas que sirvan para dirigir (o no) al pirata bueno hacia el cofre que contenga el tesoro.

 

Instrucciones para este juego matemático:

Los piratas malos deberán decidirse por una operación concreta para cada ronda buscando entre las tarjetas de restas, y deberán coger su respuesta y esconderla en uno de los cofres (será el tesoro a encontrar). Pero también deberán coger otras tarjetas de respuesta y esconderlas en el resto de cajas. Por ejemplo: si tenemos 12 cofres, en uno deberán esconder la respuesta correcta y en los demás otras respuestas incorrectas.

Una vez escondido el tesoro y el resto de tarjetas, entrarán en juego los piratas buenos (si son demasiados niños para moverse bien por el aula, podremos hacer que solo salga uno y que los demás ayuden con sugerencias a través de la voz y de los gestos). La mecánica consiste en que los piratas malos lean la operación y comience la búsqueda del tesoro por parte de los piratas buenos. Cuando vayan abriendo los cofres y encontrando las tarjetas, deberán decir el resultado en alto, y el resto de piratas buenos deberán poner en común el resultado para averiguar si se trata del tesoro o de si hay que seguir buscando.

 

Posibles variaciones o ideas a añadir a nuestro juego

Si queremos que sea más divertido, podemos hacer un recorrido largo en el que haya casillas con hula-hoops, pelotas, bancos, adivinanzas…y usar un dado para ver en qué casilla va cayendo el pirata bueno. En esas casillas habrá que realizar una acción (por ejemplo hacer botar la pelota tres veces sin que el balón se vaya al suelo) y, si se consigue, se gana el derecho a pista por parte de los piratas malos (el tesoro está cerca o lejos, frío o caliente…lo que se nos ocurra).

Podemos añadir música al juego para hacerlo más dinámico, o dar un tiempo para encontrar el tesoro, tras el cual los piratas malos apresarían a los piratas buenos ganando la partida. ¡También podemos meter arena en las cajas o insectos de mentira para que la búsqueda del tesoro sea mucho más divertida!





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