• Asignaturas y temas que trabajaremos en esta actividad: matemáticas.
  • Actividad recomendada y adaptable para niños de unos 4 a 6 años.
  • Palabras clave: matemáticas, restas, golosinas, ositos de goma, aprender a restar.

 

Descripción de la actividad

Cuando un niño/a se enfrenta por primera vez a las operaciones matemáticas se enfrenta a un mundo bastante desconocido aún que genera inquietud y a veces desasosiego por lo complejo que a priori resulta. Por eso es tan importante recurrir a tácticas y didácticas específicas creadas para hacer más atractivas las matemáticas a los peques.

Por eso hemos diseñado esta dinámica para comenzar a trabajar las restas. Gracias a la ayuda de unos pequeños ositos de golosina u ositos de goma, podremos enseñar a los niños el concepto y la mecánica de la resta de forma divertida y muy llamativa, capaz de atraer su atención.

Objetivos básicos a conseguir con la actividad

Los estudiantes podrán aprender a resolver problemas básicos de resta (un dígito menos un dígito) a través de esta dinámica, y disfrutar de la recompensa de unos dulces ositos de goma al alcanzar los objetivos que el maestro/a se haya propuesto.

Materiales necesarios

  • Ositos de goma u otras golosinas que gusten a los peques.
  • Pizarra normal, papel para gráficos, o pizarra de rotulador.
  • Tizas o marcadores.

Pasos a seguir en la dinámica

Proporciona a cada estudiante una pequeña bolsa de ositos de goma con su nombre en ella. Deja claro, al comenzar la dinámica, que los osos no podrán comerse todavía en ningún caso.  A continuación escribe un problema de resta que sea sencillo en la pizarra. Por ejemplo:

pizarra1

 

Haz entonces que los estudiantes cuenten 7 ositos de goma y diles que se lleven 4 de esos ositos para que los vuelvan a poner en la bolsa. ¿Cuántos ositos de goma quedan?

También puedes ayudarte de otros recursos, como un proyector o mesa de luz, y hacer que los ositos se vayan colocando encima para que sea más sencilla la participación colectiva en la resolución del problema, lo que dependerá de si el profesor en cuestión desea que los niños resuelvan el problema individualmente o en grupo.

Luego continúa con problemas adicionales de resta hasta que sientas que todos los estudiantes van comprendiendo el concepto de la misma. La idea es ver cómo todos los niños van resolviendo correctamente los problemas propuestos gracias a sus ositos de goma y crear para el final de la clase un “problema de resta final” algo más complejo o según se haya ido avanzando.

Escribe dicho problema en la pizarra o soporte que hayas elegido para la actividad, por ejemplo:

pizarra2

 

Cuando veas que cada estudiante ha resuelto el problema correctamente, podrán ir comiéndose los 5 ositos que representan a la solución. Procura tener una bolsa de ositos alternativa para dicho propósito, con el objetivo de que no hayan sido manipulados ni puestos en contacto con superficies tóxicas u otros elementos como la tiza o el rotulador. También puedes ofrecer la bolsa de ositos de recompensas y que los alumnos vayan sacando de ella el número de ositos que corresponda a la solución correcta.

La dinámica y la bolsa de los ositos de goma permiten volver a repasar la resta en días consecutivos sin problemas, o emplearse como recurso en horas libres o períodos de descanso entre otras actividades, pues al tiempo que se aprende los pequeños percibirán la actividad como algo divertido y delicioso. De esta forma los niños podrán ver su inicio e incursión en el mundo de las matemáticas de una forma divertida, pues es precisamente en esos comienzos donde se empiezan a juzgar las materias y a amarlas u odiarlas.

Evaluación de la actividad

El objetivo principal de esta actividad es que los niños se sumerjan en el mundo de las matemáticas a través de la resta, entendiendo sus principios, su mecánica y sus características. Al ser este el objetivo principal el tema de los ositos puede cambiarse sin problemas por otro tipo de golosina o incluso por pequeños juguetes o materiales de manualidades. ¡Lo que sea! Lo importante es que la recompensa sea valorada por los niños de forma positiva con el fin de que alcancen la motivación y las ganas necesarias para resolver los problemas y no prejuzgar las matemáticas de forma negativa.